Antes de nada voy a empezar con una frase que una mujer mucho más inteligente que yo, y a que a partir de aquí y de ahora la llamaremos “Maestra” me dijo una vez: “vas a ser el mejor padre/madre que tu hijo/a pueda tener, porque nadie va a querer tanto como tú porque nadie se va a preocupar tanto como tu”, algo parecido se lo leí curiosamente hace no mucho a Lucía Galan, mas conocida como  @luciamipadiatra http://www.luciamipediatra.com/

Dicho lo cual, comenzamos. Hace unas semanas escuche en el podcast de Buenos días Madresfera (link al episodio) a Juls @bebeamordor y a otra psicóloga Mamen Jimenez hablar sobre la tolerancia a la frustración en los niños, a continuación leí el artículo que las dos habían escrito en el blog de Juls de sobre esto mismo (link al post), y que propició la entrevista. A los pocos días pensé que los padres también tenemos que aprender, a gestionar, a tolerar la frustración cuando nos convertimos en padres.

Todos los futuros padres tienen el escondido anhelo (o desconocimiento) de que su vida no cambie tanto como los padres experimentados, en algunos casos frustrados, cuentan. Y cuando digo “cambie” no me refiero a que no se quiera el cambio en lo que respecta a disfrutar de tu hijos/as, sino más bien al hecho de dejar de tener tiempo libre, tiempo para ti o para tus aficiones.

Digo esto porque en mi caso, y entiendo que muchos otros, una fuente de frustración unos meses después del nacimiento de mi pequeña coliflor fue el hecho de dejar de hacer actividades que me gustaban, como puede ser el cine, o disponer del tiempo y la libertad de horarios para actividades que antes podía hacer.

Hilando con el tema de los horarios, cuando eres padre, los horarios de tus hijos te condicionan y dejas de hacer cosas o las acortas porque son en horarios que a tus hijos no les viene bien. Por lo menos en mi caso que soy estricto con los horarios de coliflor ya que creo firmemente que las rutinas son buenas para los niños, y que también, soy de la opinión que los niños se tienen que acostar “pronto” por qué necesitan dormir, es bueno para ellos y para mí.

Otra fuente de frustración para un recién padre, y no tan recién, relacionada con los horarios,  es el salir siempre más tarde de lo que quieres de casa, “tardas una hora en prepararte y salir de casa”, os suena?; Y la llegar tarde siempre a todos los sitios.

Estos, como pueden serlo otros,  son ejemplos de frustración que cuando eres padre te pueden venir y que tenemos que aprender a tolerar y gestionar. No tenemos que dejar que nos afecte en nuestra vida familiar, vida de pareja, vida en general. Como indican en el artículo:

“Lo esperable, lo deseable, es que al crecer nos convirtamos en adultos que entendemos que querer algo no implica conseguirlo, que comprendemos que a veces las cosas no salen como esperamos, que entendemos que fracasar no es el fin del mundo (aunque escueza) y que a pesar de que no sea algo que nos encante sentir, la frustración no es camino directo a tener ansiedad o depresión.”

Y repito no por sentir algo de frustración en un momento dado somos malos padres, porque todo tendría que ser maravilloso, y el jardín de la alegría, donde los pájaros vuelan y pian…

No puedo daros herramientas para ejercitar esta tolerancia, eso mejor los psicólogos que son los profesionales de esto. Para casi todo en la vida, lo mejor los profesionales que se dediquen a tu necesidad.

Lo que os puedo decir es lo que hago yo, que no soy un buena ejemplo para casi nada y  es: disfrutar del tiempo en familia, escuchar a esa mujer más inteligente que yo, leer y escuchar a gente, que a mí me parece inteligente como Juls o Mamen,  tratar este tema. Reservar huecos de vez en cuando para cosas de pareja o actividades que me interesen, y levantarme más temprano buscando nuevos tiempos de asueto.

Por ultimo vuelvo  a repetir el mantra: “vas a ser el mejor padre/madre que tu hijo/a pueda tener, porque nadie va a querer tanto como tú porque nadie se va a preocupar tanto como tú”

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